Faltan huevos en las góndolas y los que se venden subieron un 60%

Fue en los últimos dos meses. Productores culpan al calor y a la sequía. También dicen que el precio venía retrasado.

El huevo es un alimento muy nutritivo, casi infaltable en los hogares argentinos. En promedio, en el país cada persona consume 274 unidades por año. Por eso, en las carnicerías, verdulerías y granjas hay en estos días sorpresas y quejas de los clientes.

Sucede que, en los últimos meses, una serie de factores afectaron la actividad, la producción cayó y la escasez resultante impactó con fuerza en el precio. Tanto que ahora, según un relevamiento de Clarín en negocios porteños, la docena pasó a costar entre $ 40 y $ 66.

Eso representa aumentos del 50 al 70% en sólo dos meses, teniendo en cuenta que en febrero los mismos 12 huevos podían conseguirse a precios que oscilaban entre los $ 30 y los $ 40, según el negocio.

El problema se evidencia en la poca cantidad que hay en las góndolas de algunos supermercados y granjas. Pero también lo admiten en la Cámara Argentina de Productores Avícolas (CAPIA), donde confirman que no sólo hay fuertes aumentos, sino también escasez.

Javier Prida, presidente de CAPIA, reconoce que en lo que va de este año el huevo subió un 57% en promedio en todo el país, con variaciones que en algunas regiones fueron del 50% y que en otras llegaron a 63%.

“Esto se debe a que no hubo aumentos para el productor desde septiembre del 2015. Había que hacerlo porque los precios estaban muy atrasados. Todo lo que rodea a la producción de huevos había aumentado, menos el propio producto”, dice.

Según la cámara, el sector estuvo afectado por muy altas temperaturas en enero y febrero, que hicieron morir a muchos animales y generaron que el resto de las gallinas comiera menos, bajando la producción. También dicen que influyó el aumento del dólar, porque muchos de los insumos están atados a la cotización de esa moneda.

Por otro lado, apuntan a que la sequía encareció el precio de la soja y el maíz, principales ingredientes del alimento balanceado que se les da a las gallinas. Y cuentan que, al tener precios “retrasados”, no pudieron “renovar los lotes productivos” al ritmo debido: “Estábamos trabajando con gallinas viejas, que producen menos”.

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